Los ácaros, enemigos invisibles en nuestro equipo de descanso
Cada vez son más las personas que optan por almohadas, colchones y edredones “antiácaros” en el momento de decidirse por un equipo de descanso, como precaución contra posibles alergias.
Qué son los ácaros
Los ácaros son diminutos arácnidos invisibles para el ojo humano, que miden aproximadamente un tercio de milímetro. Los de tipo doméstico se caracterizan por alimentarse de las escamas que se desprenden de nuestra piel o la de los animales que tenemos en casa. Una sola persona puede “alimentar” aproximadamente a unos cien mil ácaros.
En el interior de la casa, su hábitat particular son todos los materiales textiles: alfombras, cortinas, sofás y colchones. Estos últimos, debido a la profundidad de su relleno, retienen mucha humedad y son el microhábitat ideal para la fauna acarina, ya que en ellos encuentran los tres factores que necesitan para vivir: humedad, calor (procedente de la transpiración del individuo cuando duerme) y comida (escamas de piel humana).
Con una temperatura templada de alrededor de 20ºC se encuentran especialmente confortables, aunque también cuando la humedad relativa es elevada (por encima del 70%). Tal vez el factor más determinante para su proliferación sea la humedad, ya que por debajo del 50% de humedad no sobreviven. Por este motivo, las épocas de mayor reproducción son Otoño y Primavera, fechas en las que la temperatura y humedad elevadas.
La alergia a los ácaros
Por detrás del polen, los ácaros del polvo son los alérgenos más frecuentes. La alergia puede desarrollarse en cualquier momento de la vida, pero lo habitual es que se desarrolle durante la infancia o juventud.
Como en el resto de las alergias, la de los ácaros es una reacción excesiva del organismo a ciertas substancias externas. Se produce cuando ciertas células, en contacto con la substancia que produce la alergia ( alérgeno), producen la histamina causante de la reacción adversa. Es el contacto con el alérgeno el que produce el desarrollo de anticuerpos en una cantidad excesiva en ciertos individuos. Cuando el cuerpo ya ha desarrollado muchos anticuerpos, si entra en contacto de nuevo con la substancia ocasiona una reacción desmesurada en el paciente alérgico. Se trata de una enfermedad del sistema inmunológico que, en circunstancias normales, nos defiende de los ataques de las bacterias y de los microbios, pero que en ciertos individuos reacciona inadecuadamente contra ciertas substancias que para la mayoría resultan inocuas.
En el caso de los ácaros, la reacción alérgica es ocasionada por el huevo y las heces del ácaro. Las heces fecales son tan livianas y minúsculas que al caminar sobra la alfombra, pasar la aspiradora o sacudir la cama son lanzadas al aire y, respiradas por una persona alérgica, originan la reacción.
Precauciones en el dormitorio si eres alérgico a los ácaros
El dormitorio es el lugar donde más tiempo pasamos, de modo que las personas alérgicas a los ácaros deben poner más cuidado en determinados aspectos:
1. Características de la habitación
- En la medida de lo posible, la habitación ha de ser seca y soleada.
- El suelo recomendable es el de terrazo, parquet, corcho barnizado o linóleo, pero no de moqueta ni con alfombras.
- Las paredes deben estar pintadas con pintura plástica lavable y ser lisas; no estucadas, ni empapeladas o enteladas.
- Se desaconseja que haya cortinas o, si las hubiere, han de ser de fibra sintética.
- Se recomienda prescindir de muebles innecesarios.
- Si hay armario en el dormitorio y no es posible trasladarlo, es conveniente guardar en él sólo la ropa de temporada de uso frecuente, y no abrigos, juguetes, libros, etc. La ropa que haya en el armario debe guardarse en bolsas de plástico.
- No es conveniente que haya muebles tapizados, juguetes, estanterías, pósters, librerías o peluches.
2. Características de la cama
- Los colchones y las almohadas de las camas que haya en el dormitorio serán preferiblemente de látex o de material acrílico con tratamiento antiácaros.
- En todos los casos es aconsejable el uso de fundas antiácaros en colchón y almohada.
- En la misma habitación no habrá colchones ni almohadas de lana, borra, plumas etc.
- Las mantas serán preferiblemente de fibra.
- Pueden utilizarse edredones nórdicos de fibra sintética lavable (nunca de pluma o plumón).
3. Limpieza
- El dormitorio ha de limpiarse todos los dias, sin barrer. Es recomendable usar una aspiradora con filtros HEPA o de agua (no se recomiendan las normales ya que actuan como “dispersores” de las heces del ácaro), o bien fregar la habitación.
- Airear bien la cama y aspirar el colchón y la almohada al menos una vez al mes.
- A los muebles se les quitará el polvo a diario con una bayeta húmeda.
- Una vez a la semana hay que limpiar las paredes del dormitorio con un paño húmedo, pasándolo de arriba hacia abajo.
- Las sábanas han de cambiarse cada dos ó tres días, y lavarse en el programa caliente de la lavadora.
- Las mantas o el edredón, y las cortinas se lavarán cada 15 días.
- Es recomendable el uso periódico de Acaricidas.
Siguiendo estas simples recomendaciones se puede poner freno en cierta medida a los ácaros y a las reacciones adversas que tan molestan resultan.
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