El Látex, ese gran desconocido
Para empezar hay que comentar que el látex es un material que lleva mucho tiempo entre nosotros.
Alrededor de 1800 ya existían los primeros colchones de látex y en los inicios de 1900 eran Dunlop y Pirelli los primeros fabricantes de colchones de látex. Sin embargo este tipo de colchones eran muy pesado, debido a la densidad del material y por lo tanto su precio también era más elevado que el de los colchones de lana de antaño.
Se fabrica a partir de la resina del árbol del caucho (heveas brasiliensis), junto con endurecedores y antioxidantes. La cantidad de látex natural en el colchón es variable, aunque generalmente imaginemos que todo el colchón es látex puro, puede llevar desde un 20% a un 97% de producto natural (el resto es espuma de látex sintética). La razón no es que nos estén timando como a chinos sino mucho más simple: el látex es un producto orgánico y necesita de resinas endurecedoras y unos productos estabilizantes para que se convierta en un bloque sólido, estable y duradero.
Fue a partir de 1940 cuando se descubrió la espuma de poliuretano, material mucho menos pesado que el látex y que por lo tanto tenía un coste mucho menor, de ahí que la producción de colchones de látex en esos años disminuyese a favor de los colchones de espuma de poliuretano.
No obstante de todos es sabido que de aquí a unos años el látex ha vuelto a resurgir como un material orientado a la gama alta y cuyas propiedades se han visto multiplicadas por aquellos productores de dicho material.
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